El impuesto a la gaseosa podría conducir a una pérdida ligera de peso [a to z guides]
El impuesto a la gaseosa podría conducir a una pérdida ligera de peso
Un estudio señala que es más probable que la clase media vea un beneficio
13 de diciembre de 2010 -- Según un estudio, incrementar los impuestos a las bebidas endulzadas como la gaseosa podría conducir a una pérdida de peso modesta en el mejor de los casos, sobre todo en las familias de ingresos medios, y podría generar entre $1.5 miles de millones y $2.5 miles de millones en ganancias anuales.
Investigadores dirigidos por Eric Finkelstein, PhD, profesor asociado de servicios de salud del Centro Médico de la Universidad de Duke y de la Universidad Nacional de Singapur, hallaron que un impuesto de veinte por ciento sobre las bebidas azucaradas resultaría en una pérdida de peso cercana a los 318 gramos (0.7 libras) por persona durante un año y generaría cerca de $1.5 mil millones en ganancias por impuestos. Un aumento a 40 por ciento conduciría a una pérdida de peso promedio de 590 g (1.3 libras) por persona al año y lograría $2.5 mil millones en ingresos por impuestos, además de costarle a la vivienda promedio cerca de $28 al año.
Los hallazgos, basados en datos de 2006 y publicados en la edición del 13 al 27 de diciembre de Archives of Internal Medicine, corroboran el argumento en pro de aumentar los impuestos de las bebidas endulzadas con azúcar como medio para ayudar a refrenar la epidemia de obesidad. El estudio fue respaldado por la Fundación Robert Wood Johnson.
"Aunque son reducidos, teniendo en cuenta la tendencia creciente en los índices de obesidad, sobre todo en la juventud, cualquier estrategia que muestre una pérdida de peso por modesta que sea se debe tener en cuenta", asegura Finkelstein en una declaración preparada. "Extender el impuesto a los restaurantes y las máquinas expendedoras generaría más ingresos por impuestos y, tal vez, más pérdida de peso".
Las familias de ingresos bajos y altos son las menos afectadas
Aunque Finkelstein y su equipo hallaron que el llamado "impuesto a la gaseosa" podría conducir a una pérdida modesta de peso, su análisis mostró que los hogares de ingresos medios más probablemente percibirían el impacto del impuesto y la pérdida de peso, mientras que los hogares de ingresos bajos y altos probablemente no experimentarían tanta pérdida. Los hallazgos resultan limitados por el hecho de que en el análisis únicamente se incluyeron las bebidas compradas en tiendas.
"Los grupos de altos ingresos pueden cubrir el costo del impuesto, por lo que no se verían afectados, mientras que los grupos de bajos ingresos probablemente eviten el impuesto comprando versiones genéricas, esperando por ofertas, comprando a granel o mediante otras estrategias de ahorro", afirmó Finkelstein. Además, "si se pasan a otras bebidas ricas en calorías, los efectos del impuesto se diluirían".
Finkelstein y su equipo examinaron una base de datos de hogares estadounidenses en la que había información sobre las compras de alimentos y bebidas de las familias durante un período de un año. En la base de datos también había información sobre el perfil demográfico de los hogares, así como la marca, los códigos UPC y las calorías (aunque no el desglose del contenido nutricional) de las compras de comestibles que hicieron. Estas compras en tiendas incluían bebidas azucaradas, como gaseosas carbonatadas y bebidas energéticas/deportivas, así como el jugo de frutas, la leche descremada y la leche entera.
Los hogares se dividieron en cuatro categorías según el ingreso de bajo a alto. Los investigadores usaron técnicas estadísticas para calcular cómo afectaría cualquier cambio en el costo de las bebidas endulzadas los hábitos de compra de los hogares.
Finkelstein anotó que los subsidios para la producción de maíz (el ingrediente principal del jarabe de maíz rico en fructosa de muchas bebidas endulzadas) también podrían afectar el consumo de bebidas endulzadas. "Se justifica eliminar los subsidios o implementar un impuesto que aumente los precios de los productos que contengan este ingrediente", dice.
Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), las dos terceras partes de la población estadounidense tienen exceso de peso o son obesas. La obesidad es un factor de riesgo principal para la diabetes tipo 2, la enfermedad cardiovascular y algunos tipos de cáncer. Los autores anotan que la obesidad le cuesta a los EE. UU. alrededor de $147 mil millones al año.
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